Del tablero de trabajo de Alfonso Azpiri, al marco y la pared del coleccionista, hay dos pasos.
De un boceto rápido a pápiz rojo, pasamos a una línea prácticamente continua que define la figura, que luego se copia muy suavemente a una lámina adecuada para acuarela, y ¡listo!
Otro ejemplo más flagrante del talento de Alfonso, pasar de esto:
A esta Medusa, es demasiado.




No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada